Parece que muchas veces vamos por la vida tratando de minimizar los riesgos, de ahorrar para un día lluvioso, de prevenir, de protegernos de todos los males y olvidamos... vivir.
Aunque definitivamente es sano y necesario ser precavidos, muchas veces exageramos y olvidamos inyectar una dosis de espíritu aventurero.
En el libro "Becoming a Resonant Leader" de Harvard Business Press, los autores exponen el caso de James, un ejecutivo que parecía tenerlo todo.
James había logrado trabajos excelentes, hasta posicionarse como vicepresidente de tecnologías de información en una compañía mediana. Tenía además una relación amorosa con sus dos hijas y una excelente relación de pareja. Era devoto de su fe y contribuía parte de su tiempo a los proyectos de la iglesia. Pero no se sentía pleno; él sabía que algo andaba mal, ¿pero qué y por qué?
El problema, relatan, es que a James ya no le entusiasmaba su trabajo ni otros aspectos de su vida. Y cuando veía su futuro, más allá de algunos meses, sólo veía en blanco.
-¿Qué harías si te sacaras la lotería y ganaras $80 millones de dólares? -le preguntaron
-Manejar un camión y cruzar todo el país -fue se respuesta, que sonaba más a una ilusión de escape.
-¿Qué te haría sentir realmente pleno y que cumples tu propósito de vida? -le volvieron a preguntar.
-Enseñar a jóvenes con desventajas sociales que las computadoras pueden ser instrumentos para su libertad -respondió James.
¡Wow! Esto sí que es una intención clara. Y al expresarla, relatan los autores, la cara de James y su actitud cambiaron; fue como si una luz brillara intensamente. James comenzó a describir cuál podría ser su estrategia, los tipos de negociaciones que podría hacer con empresas y escuelas. En suma, su intención le inyectó un nuevo entusiasmo que hasta entonces se le había escapado.
* * *
La realidad es que todos tenemos este tipo de intenciones y momentos de gran claridad sobre lo que realmente queremos. Sin embargo, dichos sueños sufren un alto repentino con los pensamientos que les siguen:
1. ¿Cómo lo haré realidad? No veo la forma, la estrategia, los recursos...
2. Yo no soy la persona adecuada.
3. ¿Qué dirán los demás?
4. Necesito ganar de dinero... ésto no es seguro, es una aventura.
5. Etcétera...
Lo importante es recordar: si una idea, un proyecto, un sueño o intención realmente te emociona y observas que tu semblante se transforma, así como el de James, entonces tú eres la persona adecuada para iniciar o al menos, ser parte de ese sueño. Conforme se desarrolle el proyecto podrás decir si necesitas invitar a especialistas, que permita enfocarte siempre en tus fortalezas.
Uno de los errores consiste en abandonar el trabajo actual, fuente de sustento económico. Es preferible iniciar con pequeños pasos, en las horas libres o durante los fines de semana, hasta que la idea tome mayor forma y se consolide. Esto reduce considerablemente la presión psicológica: "¿y si fallo... de qué voy a vivir?" La mentalidad de todo o nada no es muy aconsejable.
Hagas o no hagas los demás hablarán de ti... preferible entonces hacer. Al mismo tiempo, busca aquellas personas sabias que te puedan brindar su consejo.
Una intención que te motiva y se lleva a la acción se convierte en un poderoso motor que te revitaliza. Comienza haciéndote la pregunta: ¿qué es lo que realmente quiero?
jueves 30 de julio de 2009
miércoles 15 de julio de 2009
Los cuatro monos
Los expertos en administración Gary Hamel y C. K. Prahalad relatan un experimento llevado a cabo con un grupo de monos. Cuentan que cuatro monos fueron puestos en un cuarto que tenía suspendido, al centro, un racimo de plátanos.
Hambriento, uno de los monos empezó a subir por una estructura para conseguir el preciado alimento, pero cuando estaba por alcanzar los bananos, los investigadores le lanzaron un chorro de agua fría. Chillando, se bajó y renunció a su intento de conseguir comida.
Los demás monos hicieron esfuerzos similares y cada uno fue bañado con agua fría. Después de varios intentos, finalmente se dieron por vencidos.
Entonces los investigadores sacaron del cuarto a uno de los monos y lo reemplazaron por otro. En el momento en que el recién llegado empezó a subir, los otros tres lo agarraron y lo bajaron. Después de haber intentado subir varias veces y de ser bajado por los otros, este finalmente se dio por vencido y no volvió a hacer el intento.
Los investigadores reemplazaron a los tres monos originales, uno por uno. Cada mono nuevo fue bajado por los otros antes que pudiera alcanzar su meta. Llegó el momento en que el lugar estaba lleno de monos nuevos, que no intentaban subir. Lo más curioso del experimento es que ninguno de estos había recibido una ducha de agua fría... sólo sabía que no debía intentarlo, pero no sabía por qué.
Hambriento, uno de los monos empezó a subir por una estructura para conseguir el preciado alimento, pero cuando estaba por alcanzar los bananos, los investigadores le lanzaron un chorro de agua fría. Chillando, se bajó y renunció a su intento de conseguir comida.
Los demás monos hicieron esfuerzos similares y cada uno fue bañado con agua fría. Después de varios intentos, finalmente se dieron por vencidos.
Entonces los investigadores sacaron del cuarto a uno de los monos y lo reemplazaron por otro. En el momento en que el recién llegado empezó a subir, los otros tres lo agarraron y lo bajaron. Después de haber intentado subir varias veces y de ser bajado por los otros, este finalmente se dio por vencido y no volvió a hacer el intento.
Los investigadores reemplazaron a los tres monos originales, uno por uno. Cada mono nuevo fue bajado por los otros antes que pudiera alcanzar su meta. Llegó el momento en que el lugar estaba lleno de monos nuevos, que no intentaban subir. Lo más curioso del experimento es que ninguno de estos había recibido una ducha de agua fría... sólo sabía que no debía intentarlo, pero no sabía por qué.
* * *
En el camino hacia nuestros objetivos nos encontramos con una serie de alertas, voces generalmente bien-intencionadas.
¿Qué o quiénes son estos 'monos'?
1. Personas que buscan protegernos
Aunque su consejo puede aportar gran sabiduría, también puede estar basado en el dolor de su propia experiencia 'No hagas, no vayas, no digas... porque te va a doler'.
Hay que recordar que vivimos en una realidad cambiante, por lo que el 'fracaso' de una persona sólo quiere decir que esta, en un momento específico, bajo circunstancias muy concretas, no tuvo éxito. Esa misma persona podría tener resultados muy distintos cambiando una sola variable de la ecuación.
Soluciones posibles:
- Tomar lo bueno y entender que su consejo no está 'bien' ni está 'mal' sino que es una visión particular del mundo.
- Buscar el consejo de quien ya tuvo éxito en lo mismo que tú deseas lograr y que puede guiarte a realizarlo.
2. El diálogo mental: uno mismo
Los 'monos' pueden ser los reproches que nos hacemos a nosotros mismos: 'ya fallaste muchas veces, toma el camino seguro, no vale la pena, qué dirán los demás', etc. Estos monos usualmente son más agresivos y duros en su crítica.
Soluciones posibles:
- Relajarse. La perfección no es el objetivo, tampoco lo es tomar siempre las decisiones correctas. El miedo a equivocarse es una camisa de fuerza que paraliza y mata el espíritu creativo y emprendedor. Relájate y date permiso de fallar.
- Transformar el diálogo pesimista a su opuesto usando preguntas. Por ejemplo: ¿de qué manera sí podría lograr mi objetivo?, ¿qué puedo aprender de esta situación?, ¿cómo puedo aprovechar al máximo esta oportunidad para servir a los demás, crear un negocio rentable y sentirme pleno?
Muchas veces sólo falta una palabra, un comentario, para desanimarnos, para disuadirnos de tomar acción. De igual manera, una sola palabra en el momento oportuno puede ser lo que impulsa a tomar una decisión clave.
Si en el fondo ya tienes claro lo que quieres, piensa qué voces estás escuchando: ¿la de los 'monos' o la voz de la mente conectada con el corazón?
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