lunes 17 de agosto de 2009

Vivir cien años

¿Conoces a alguien de más de cien años de edad?

En el libro Cuerpos Sin Edad, Mentes sin Tiempo, Deepak Chopra relata que de acuerdo a una investigación efectuada en la época victoriana en el linaje de aristócratas británicos, no encontró en diez siglos a una sola persona que haya llegado a los cien años. Fue hasta 1966 que Lord Penrhyn alcanzó los 100 años de edad.

Actualmente, en casi todo país industrializado, de cada diez mil personas, una cruza la marca del centenario, pero, ¿es por casualidad?

Hay ciertas actitudes y valores que estas personas tan notables exhiben. Una de estas es su fuerte apego a la libertad y la independencia. "Durante toda la vida, los centenarios tienden a evitar las restricciones. Tradicionalmente la mayoría trabaja por cuenta propia; muy pocos, entre los límites de las empresas modernas. Ellos ponen un precio muy alto a la autonomía."

Adaptabilidad es otra de las características básicas de quien llega a una edad avanzada. "En determinada altura de la vida, todos ellos han sufrido pérdidas y reveses. Pero después de llorar la pérdida más grave esas personas siguieron adelante."

Otra de las características notables tiene que ver con el trabajo. "En general, estaban contentos con el trabajo, la familia y la religión, y tenían poco de que arrepentirse. Casi todos expresaban un fuerte deseo de vivir y un gran aprecio por las experiencias y los placeres simples de la vida", relata Albert Rosenfeld en el libro Prolongevity II.

Aunque los diversos estudios demuestran que hay centenarios de todos los tipos y las personalidades, quizá el factor común es la autosuficiencia; no se les encontraba en hogares para enfermos, por ejemplo.

Jewett concluye que la mayoría de los factores que apuntaban a la prolongada longevidad eran de tipo subjetivo; estaba relacionado con lo que estas personas pensaban de sí mismas. Algunas de las características psicológicas más importantes que exhibían:
  • Marcado interés por los hechos de la actualidad
  • Libres de ansiedades; no "preocupones"
  • Independencia al elegir la vocación
  • Disfrutar la vida y ver belleza donde otros ven lo opuesto
  • Moderación al comer pero disposición a experimentar (no seguían dietas)
  • Levantarse temprano (7 horas de sueño en promedio)
  • Uso de muy pocos medicamentos.

La correlación entre actitud y longevidad es cada vez más clara: vive más quien vive con una 'buena' actitud... la visión del mundo, las creencias, la mentalidad, nuestros paradigmas podrían ser el factor más importante para vivir sanos por más tiempo.

El tema de la relación entre salud interior y salud física es amplio y fascinante. Múltiples investigaciones confirman lo que sabemos de forma intuitiva: para vivir con un cuerpo sano hay que irse a la raíz: el mundo interior.