"El agradecimiento es la vía más rápida para incrementar tu percepción de éxito, riqueza y bienestar integral. El estar agradecido con cualquier cosa -en realidad no importa con qué o con quién- es una forma de centrar tu atención en lo que sí funciona en tu vida en lugar de ver todo lo que está mal. Al hacerlo, creas un capital mental y emocional que crea una plataforma de mayor capacidad para cambiar lo que no te gusta, ahí está el truco."
Día 2: Libertad
¿Has notado que te "enganchas" con ciertas situaciones? Puede ser una situación familiar repetitiva, el tráfico de la ciudad, los problemas sociales, y una larga lista de situaciones que causan problemas "estomacales".
El detalle es que si esta reacción te ayudara por sí sola a resolver el problema, entonces valdría la pena, pero la realidad es que la reacción de enojo, ira, por lo general sólo empeora las cosas, complicando la resolución del problema mismo que fue la "causa".
Nótese que escribo "causa" entre comillas. ¿Es cierto que los demás realmente te hacen enojar? Hay dos formas de razonar la pregunta: la primera visión del mundo dice que los hechos externos necesariamente causan un estrés sobre el cual no tenemos ningún tipo de control. La segunda postura dicta que lo que importa no es el estímulo exterior sino la codificación interna que le damos -lo que pensamos al respecto.
Quizá uno de los ejemplos más extremos es el del famoso psicólogo vienés Viktor Frankl, quien fue preso en un campo de concentración nazi durante la segunda guerra mundia. Relata Frankl “...podían maltratar mi cuerpo y hasta obligarme a hacer cosas execrables, sin embargo, había un sitio en donde sólo yo decidía -mi mente, mi razón- en ese recóndito lugar vivo yo, por tanto soy yo quien decide aún en circunstancias trágicas”.
¿Será entonces que la causa del enojo, o de cualquier estado emocional deplorable, no son los demás sino uno mismo?
Independientemente de lo que los demás digan o no digan, de la actitud que tomen, de que alguien haga o deje de hacer algo, ¿será posible ser libre de esas "garras", de ese control aparente que los demás tienen sobre uno mismo?
La respuesta es un rotundo sí.
Las preguntas de hoy, para cumplir con tu día de libertad son:
¿Qué piensas que los demás deben hacer por ti?
¿Realmente necesitas que hagan, digan, o piensen esto de ti para que tú seas feliz?
¿Alguién realmente te puede hacer feliz?
Medita un poco en estas preguntas. Al poco tiempo te darás cuenta lo ilógico que es basar tu estado de ánimo en los dichos, acciones u omisiones de los demás... hasta da risa te dará.
El día 2 es de libertad, sé libre para ser feliz por decisión. Sé libre de la necesidad de que te quieran, te acepten, te apoyen, te ofrezcan, te inviten, hablen bien de ti, etc. etc. No es que no te importe, simplemente no es lógico condicionar tu felicidad a los dimes o diretes de los demás.
Decide ser libre por un día... mañana es día de...
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