lunes 22 de septiembre de 2008

Rafafa: el poder de una promesa

¿Qué efecto puede tener una sola promesa que te hagas a ti mismo?

Cuando Rafael tenía 3 años de edad, quedó huérfano. Se fue a Aguascalientes a vivir con su abuela materna, donde vivió la mejor etapa de su vida. En una casa llena de amor, cuidados y ternura, aunque con una pobreza extrema, para Rafael, la vida era bella. Las carencias materiales se suplían con los mimos de su abuela.

Después que Rafael cumple 10 años, su abuela repentinamente muere. Luego de ir de casa en casa por dos meses, termina en un hospicio en San Luis Potosí, donde Rafael pasaría los siguientes 7 años de su tierna vida.

Debido al miedo y baja autoestima, Rafael se volvió tartamudo, en un tercer grado (el más severo). Cuando preguntaban su nombre, él respondía "Rafafa... Rafafa... Rafafa..." sin poder completar siquiera una palabra, su propio nombre.

Sufrió muchos insultos y burlas, al grado de pasar noches enteras escondido bajo una cama o tras un mueble para no ser golpeado y humillado. No podía defenderse de más de cien muchachos que habitaban el orfanato.

Una noche, al cumplir 17 años, y a punto de dejar el internado, se lió a golpes. En una resolución que cambiaría su vida, el joven Rafael rompió una jarra y gritó con todas sus fuerzas: "un día, al hablar, en vez de burlarse, la gente me aplaudirá" Fue la promesa, el juramento que Rafael hizo aquella noche.

Cumpliendo su promesa, hoy día el Ing. Rafael Pérez Arellano, mejor conocido como Rafafa, ha ganado premios internacionales en oratoria y es aclamado en México, Centro y Sudamérica y el Caribe como uno de los conferencistas más destacados. Quien lo escucha sale motivado e inspirado.

Aquella promesa que Rafafa se hizo no sólo cambió su vida, sino que ha impactado a miles y miles de personas que se ven identificados por estar inmersos en algún punto de su vida en una situación de miedo, dudas y baja autoestima.

* * *

¿Tú ya te cansaste lo suficiente de alguna situación para decir "hasta aquí"?

¿Qué hace falta para lograr ese punto de quiebre, ese cambio definitivo?

Rafael nos demuestra que una sola promesa puede ser transformacional. Una promesa para contigo, una promesa que salga del corazón, una determinación firme puede ser el punto de partida para hacer un cambio de 180 grados o para retomar el rumbo.

Rafael es prueba que, sin importar el pasado, en el interior reside un poder único, que permanece intocable.

Este es el poder de la voluntad, la libertad para decidir. Depende de cada persona utilizar el poder de una promesa.