viernes 11 de diciembre de 2009

Actitudes y hábitos saludables (1 de 3)

Un tema que ha resultado de interés para nuestros lectores se relaciona con el cuidado de la salud desde la óptica de las actitudes y los hábitos.

Un estudio de 20 mil ciudadanos británicos, se ha demostrado que se puede reducir a la mitad el riesgo de sufrir un infarto al hacer sólo cuatro cosas: estar activo 30 minutos al día, comer 5 porciones de frutas y vegetales y evitar el alcohol en exceso y el cigarro.

Estos son los pasos obvios, sin embargo, los investigadores han descubierto importantes patrones en los centenarios, relacionados a los hábitos alimenticios, movilidad, y manejo del estrés. Considerando que el paciente no tiene una enfermedad genética verdaderamente fatal, como la enfermedad de Huntington's, “no hay nada que impida vivir independientemente hasta tus noventa”, afirma Thomas Perls, investigador de la Universidad de Boston, a cargo del estudio. Debora Kotz del “U.S. News & World Report” comenta que “Si tus padres, por ejemplo, eran fumadores empedernidos ellos quizá no llegaron a desarrollar todo su potencial, por lo que la edad a la que fallecieron no es un indicador que defina tu esperanza de vida.”

Para incrementar tu propia esperanza de vida, procura los siguientes 10 hábitos:

1. No te retires. “La evidencia demuestra que en aquellas sociedades en las que las personas dejan de trabajar de forma abrupta, la incidencia de obesidad y enfermedades crónicas se dispara de forma dramática después del retiro”, afirma Luigi Ferrucci, director del Estudio sobre Envejecimiento en Baltimore, EEUU. La región Chianti de Italia, que tiene un alto porcentaje de centenarios, tiene un enfoque distinto. “Después de que la gente se retira de sus trabajos, utilizan gran parte de su tiempo en una granja, cultivando uvas o vegetales”, apunta Ferrucci. “Nunca están realmente inactivos”. Si el cultivo o las granjas no son una opción apetecible, participa como voluntario en tu museo local, o únete a las filas de alguna asociación que reclute a ejecutivos o consultores retirados. En EEUU uno de los modelos más exitosos es el de Score.org que invita a los retirados a trabajar como mentores y consultores en proyectos diversos.

2. Utiliza el hilo dental. Para mantener las arterias saludables, un estudio de la Universidad de Nueva York, realizado apenas en 2008, demostró que el usar el hilo dental para limpiar las encías reduce la cantidad de bacterias que afectan las encías. Los investigadores piensan que dichas bacterias entran al torrente sanguíneo y desencadenan la inflamación de las arterias, lo cual se convierte un factor de riesgo coronario. El estudio demostró que quienes tienen una mayor cantidad de bacterias en la cavidad bucal podrían presentar un engrosamiento de las arterias, otra señal de enfermedad coronaria. El investigador Perls considera que “quien utiliza el hilo dental dos veces al día puede obtener los mayores beneficios vinculados a una esperanza de vida mayor”.

(Continuará)...

Rewriting memories to erase fear (futurity.org)

Source: http://futurity.org/health-medicine/rewriting-memories-to-erase-fear/

Rewriting memories to erase fear

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While researchers have traditionally seen long-term memory as fixed and resistant, it is now becoming clear that memory is, in fact, dynamic and flexible. As a result, the act of remembering makes the memory vulnerable until it is stored again—a process called reconsolidation. During this instability period, new information could be incorporated into the old memory. This was the phase during which researchers at New York University sought to employ a technique to block the return of fear memories.

NYU—Researchers have developed a non-invasive technique to block the return of fear memories in humans. The technique could lead to new ways to treat anxiety disorders.

Fear memories are expressed as the body’s emotional reaction to objects or events previously linked to potential danger. It is known that, over time, such emotional responses could dissipate in a process called extinction in which the same event is experienced in a safe environment.

After extinction, the fear memory is merely suppressed, not erased, and therefore these memories could resurface under certain conditions, such as unrelated stress. In some cases, the re-emergence of the emotional memory is maladaptive, leading to anxiety disorders. Because of this, researchers have sought to find ways to prevent the return of fear.

While researchers have traditionally seen long-term memory as fixed and resistant, it is now becoming clear that memory is, in fact, dynamic and flexible. As a result, the act of remembering makes the memory vulnerable until it is stored again—a process called reconsolidation.

During this instability period, new information could be incorporated into the old memory. This was the phase during which researchers at New York University sought to employ a technique to block the return of fear memories.

They showed that reactivating fear memories in humans allows them to be updated with non-fearful information, a finding that was previously demonstrated in rodents. As a result, fear responses no longer return. Details of the study are reported in the latest issue of the journal Nature.

To achieve this, the researchers created a fear memory in the laboratory by showing participants a visual object and pairing it with mild electric shocks—a process known as classical fear conditioning. Fear conditioning is successful when subjects show a fear response to the object when it is subsequently presented on its own. In order to measure the fear memory, they examined the skin conductance response to the object, an indication of arousal.

Once this fear memory was formed, participants were reminded of the object a day later. This reactivation of the memory was intended to initiate the reconsolidation process. During this process, information that the same object was now “safe” was provided through extinction training.

Presenting this new “safe” information during reconsolidation was designed to incorporate it into the initial fear memory. A day later, the participants were tested again to see whether they continued to demonstrate a fear response when presented with the object.

Extinction training on its own led to the reduction of fear, but fear returned when tested at a later time or when following stress. However, the NYU researchers found that if extinction training was conducted during the reconsolidation window, when the memory was temporarily unstable, fear responses did not return. They also showed that rewriting of the fear memory as safe was specific to the object that was reactivated prior to extinction.

Fear memories for other objects returned following extinction, suggesting that the technique is selective rather than having a general effect on memories.

The experiment was conducted over three days: the memory was formed in the first day, rewritten on the second day, and tested for fear on the third day. However, to examine how enduring this effect is, a portion of the participants was tested again about a year later. Even after this period of time, the fear memory did not return in those subjects who had extinction during the reconsolidation window. These results suggest that the old fear memory was changed from its original form and that this change persists over time.

“Our research suggests that during the lifetime of a memory there are windows of opportunity where it becomes susceptible to be permanently changed,” says doctoral fellow and lead author Daniela Schiller. “By understanding the dynamics of memory we might, in the long run, open new avenues of treatment for disorders that involve abnormal emotional memories.”

Elizabeth Phelps, professor of psychology, adds, “Previous attempts to disrupt fear memories have relied on pharmacological interventions. Our results suggest such invasive techniques may not be necessary. Using a more natural intervention that captures the adaptive purpose of reconsolidation allows a safe way to prevent the return of fear.”

The research was funded by the James S. McDonnell Foundation and the National Institutes of Health.

NYU news: www.nyu.edu/public.affairs/

Source: http://futurity.org/health-medicine/rewriting-memories-to-erase-fear/

miércoles 9 de diciembre de 2009

Re-creación

Hace un par de meses tuve la fortuna de estrechar la mano de una sobreviviente del Holocausto, Ruth Glasberg Gold. Ella nació en Bukovina, Rumania (hoy Ucrania), y fue deportada, a los 11 años, a un campo de concentración en Transnistria, donde perecieron sus padres y su único hermano.

Después de la guerra se unió a una comuna juvenil sionista y escapó de la Rumania comunista en un barco carguero, naufragando en una isla griega. Fue rescatada por los británicos, quienes la detuvieron en un campo en Chipre. Un año más tarde fue liberada y partió rumbo a Palestina.

Junto con su comuna, ayudó a crear un nuevo kibutz en los montes de Judea, cerca de Jerusalén; posteriormente ingresó a la Escuela de Enfermería Hadassah, en Jerusalén, graduándose como enfermera. En 1954, Ruth fue nombrada jefa de enfermeras en el Hospital Elisha, luego fue supervisora en el Hospital Rambam, en Haifa.

En 1958 se casó, dejando Israel para instalarse en Bogotá, Colombia, en donde nacieron sus hijos. En 1972, la familia emigró a Miami, Florida, donde enviudó en 1982.

Ruth participó en el Estudio Internacional de la Persecución Organizada de Niños, fue cofundadora de la Organización Internacional de Mujeres en los Estados Unidos, fundadora del primer grupo de apoyo para niños sobrevivientes del Holocausto, en Florida, y es una oradora frecuente sobre temas del Holocausto.

Su testimonio de vida habla del coraje para triunfar, contra la memoria de uno de los hechos más atroces de la historia humana. Da vida a aquellas palabras de Pablo Neruda, quien escribiera lo siguiente en su misiva Tú eres el resultado de ti mismo:

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, más libre y fuerte, y dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de la vida.

Y es que el semblante de Ruth Glasberg, su labor altruista, su amabilidad, el amor que manifiesta en el trato con los demás ejemplifican este exhorto de Neruda: tú eres el resultado de ti mismo; a cada momento nos re-creamos a voluntad propia.

Al cierre de este 2009 te invito a re-pensar las ideas que tienes sobre ti, sobre tu pasado, sobre este año que termina y que consideres:

  • ¿Qué nuevas creencias sobre tu persona pueden crear una renovación interna?
  • ¿Qué pensamientos pueden re-crearte e impulsarte a ser el mejor profesionista, el mejor amigo, el mejor miembro de tu familia y de tu comunidad?
  • Y finalmente: ¿qué decides dejar atrás para avanzar con determinación?

Que el testimonio de Ruth Glasberg y las palabras de Neruda nos animen a re-crearnos y cerrar con lo mejor este 2009.
lunes 2 de noviembre de 2009

El rey de Wirani

El escritor y pintor Gibran Khalil Gibran (1883-1931) nació en Bcherri (Líbano), y a los trece años, junto con su madre y hermanos, emigró a los Estados Unidos, radicando en la ciudad de Boston. Si bien la mayor parte de su obra está escrita en árabe, también creó textos en inglés, como El loco, donde pone en boca de un demente, propuestas a la manera del Zaratustra de Federico Nietzsche. El siguiente cuento, escrito hace casi 100 años, es un fragmento de esta obra.

Había un rey sabio y poderoso que gobernaba en la remota ciudad de Wirani. En el corazón de aquella ciudad había un pozo cuya agua era fresca y cristalina, y de ella bebían todos los habitantes, incluso el rey y sus cortesanos, porque en Wirani no había otro pozo.

Una noche, mientras todos dormían, una bruja entró en la ciudad y derramó siete gotas de un extraño líquido en el pozo, y dijo: "De ahora en adelante, todo el que beba de esta agua se volverá loco".

A la mañana siguiente, salvo el rey y su gran chambelán, todos los habitantes bebieron el agua del pozo y se volvieron locos, tal como lo había predicho la bruja.

Y durante aquel día, todas las gentes no hacían sino susurrar el uno al otro en las calles: "El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán han perdido la razón. Naturalmente, no podemos ser gobernados por un rey loco. Es preciso destronarlo".

Aquella noche, el rey ordenó que le llevaran un vaso de oro con agua del pozo. Y cuando se lo trajeron, bebió copiosamente y dio de beber al gran chambelán.

Entonces, hubo gran regocijo en aquella remota ciudad de Wirani, porque el rey y su gran chambelán habían recobrado la razón.

* * *

Existe en el ser humano, por lo general, el impulso a ser 'normal', para sentirse parte de un grupo, de una tribu, que además brinde cobijo, protección, cariño, entre otros beneficios.

Pero en este afán de conformación, de 'normalización', no es raro perder las cualidades que hacen único al individuo, quien debe elegir, aparentemente, entre dar gusto a los demás, o ser fiel a si mismo.

¿Qué hacer?

1. Comprender que todos, en algún grado, hemos tomado el brebaje que impregna las ideas con lo 'socialmente aceptable', en busca de orden y estabilidad. En parte, es útil y necesario para la convivencia, por lo que, primero, hay que dejar de juzgar el programa y juzgar a los demás. Sin embargo hay que...

2. Pintar una línea; para tener claro hasta dónde estamos dispuestos a buscar una aceptación que implique la negación del propósito de vida. ¿'Tomar el brebaje' significará conformarme?... ¿estoy dispuesto a pagar dicho precio?

3. Buscar soluciones creativas. ¿Cómo sí puedo desarrollar mis talentos?, ¿cómo sí puedo servir a los demás?, ¿cómo sí puedo expresar quien soy? Cuando dejamos de juzgar, culpar o ver los obstáculos, el terreno queda listo para las soluciones.

4. Dialogar. Para ser escuchado, comienza a escuchar a los demás, recordando que no es útil pensar que 'el mundo está contra mí'. El 'rebelde con causa' se da cuenta que puede cumplir sus propósitos aún si los demás no están 100% de acuerdo con él, si sabe usar su inteligencia emocional para dialogar y llegar a acuerdos ganar-ganar.

Así, es necesario aplicar cierta dosis de perspicacia, diálogo y negociación y sobre todo practicar el no-juicio y la responsabilidad personal.

Pero al final de cuentas, triunfa aquella persona que se da cuenta que nunca existió lucha alguna, que el único conflicto, siempre fue interior.
martes 6 de octubre de 2009

La sortija de oro

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que ya no tengo fuerzas. Me dicen que no sirvo para nada, ¿cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después...

Y haciendo una pausa agregó:

-Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-Encantado, maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien -asintió el maestro, que se quitó una sortija que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dio al muchacho- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender esta sortija porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por ella la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó la sortija y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer la sortija a los mercaderes. Éstos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por la sortija. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un sortija.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y otra de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, por lo que rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, abatido por su fracaso, montó el caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.

-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor de la sortija.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro- debemos saber primero el verdadero valor de la sortija. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender la sortija. Pregúntale cuánto te da por ella. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi sortija.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó la sortija a luz del candil, la miró con su lupa, la pesó y dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si la quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su sortija.

-¿58 monedas?! -exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como este sortija: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a colocarse la sortija.

(Cuento Zen)

* * *

¿Quién no quiere ser aceptado, querido, bienvenido? Pero muchas veces esta necesidad saludable de formar parte de una sociedad o grupo puede devenir en una obsesión por la aprobación. El miedo a no ser aceptado representa para muchos una barrera que obstaculiza el vínculo con otros, en lo personal o laboral. La necesidad de aprobación puede provocar serios conflictos internos, aislamiento y hasta depresión.

¿Qué hacer para sobreponerse a la búsqueda incesante de aprobación?

1. Toma las opiniones de los demás por lo que son. 'La belleza radica en la mirada de quién observa'. Date cuenta que las opiniones de los demás sobre tu valor como persona, son subjetivas y relativas. En cada comentario usualmente van 'endosadas' las inseguridades y miedos del emisor. Finalmente cada comentario no es mas que la proyección de quien habla, porque sólo es posible transmitir lo que hay dentro.

El psicólogo peruano, Luis Venegas, afirma: La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: 'Lo que tú piensas de mi es más importante que la opinión que tengo de mi mismo'. Una opinión es una visión parcial del mundo, en este caso tu mundo. Puedes agradecer los comentarios de los demás, pero puedes tomar la decisión de no creerlos. No creas ni aceptes como verdad todo lo que oyes.

2. Forma una opinión sana de tu persona.
La terapeuta Georgina Arteaga Carlebach afirma: 'la autoestima se basa en una estructura formada por tres componentes: pensamiento, sentimiento y acción; lo que tú pienses sobre ti mismo se presenta como realidad.' Mentalmente hemos formado la idea del personaje que debemos interpretar en la película que es la vida. Re-escribe el guión para que sea un papel más sano, equilibrado, amable, que en lugar de atormentarse, se acepte y se quiera.

3. Demuestra tu aprecio a los demás. Anima a otros con tus palabras y acciones. Si tienes que ofrecer una crítica, házlo constructivamente. Regala tú el aprecio que estás buscando. Una sola palabra o un solo gesto puede ser la chispa de aliento que alguien necesita para despegar en su vida o en su carrera.


Finalmente, te aseguro que ya traes puesta una 'sortija de oro' que vale 58, 70 o más monedas de oro. Por eso, no aceptes sólo una.
miércoles 23 de septiembre de 2009

El niño feliz

En el libro El Secreto del Niño Feliz (The Secret of Happy Children), el famoso psicólogo Steve Biddulph relata que en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba en ruinas y entre todos los problemas que era necesario atender estaba el de cuidar de los miles de huérfanos cuyos padres habían muerto o habían sido trasladados a lugares distantes.

Los suizos, que se las habían arreglado para ser neutrales, enviaron a sus profesionales sanitarios para que se ocuparan de este problema, y a uno de ellos, que era médico, se le encargó la tarea de encontrar la mejor solución para cuidar a los bebés.

Viajó por todo Europa para estudiar las diferentes formas en que se cuidaban de los huérfanos y decidir cuál era la mejor. En su recorrido encontró casos extremos: vio hospitales de campaña americanos donde los bebés dormían plácidamente en cunitas de acero inoxidable en salas muy higiénicas, al cuidado de enfermeras uniformadas que los alimentaban cada cuatro horas con leche maternizada.

En el otro extremo de la escala, vio como un camión se detenía en un poblado en la montañas y el conductor preguntando: '¿Pueden ustedes criar a estos niños?', dejaba al cuidado de los pobladores media docena de bebés que lloraban sin parar. Estos bebés tuvieron la oportunidad de sobrevivir gracias a la leche de cabra y a la 'olla popular' y fueron criados por las campesinas rodeados de niños, cabras y perros.

El doctor suizo utilizó un método muy simple para establecer la comparación entre los diferentes casos; no pesó a los bebés, ni midió el nivel de coordinación, ni buscó el contacto visual o la sonrisa. En aquellos días en que abundaban la gripe y la disentería, utilizó la más simple de las estadísticas: la tasa de mortalidad.

Y lo que descubrió fue realmente sorprendente. Como las epidemias arrasaban Europa y mucha gente moría, los bebés criados en las poblaciones de las montañas se desarrollaban mucho mejor que aquellos cuidados científicamente en los hospitales.

El doctor había descubierto algo de sobra conocido por las mujeres pero que nadie había querido escuchar: los niños necesitan amor para vivir.

Los bebés del hospital tenían todo lo necesario menos amor y estimulación; en cambio los bebés de los poblados que, además de gozar de los cuidados básicos, eran abrazados, columpiados y tenían a su alrededor un sinfín de cosas qué ver, estaban prosperando.

Obviamente, el doctor no utilizó la palabra amor, pero supo explicarse con absoluta claridad y, según dijo, lo verdaderamente importante era:

  • Contacto frecuente de piel a piel y con dos o tres personas especiales.
  • Movimientos dulces pero vigorosos, tal como llevarlo en brazos, columpiarlo sobre las rodillas, etc.
  • Contacto visual, sonrisas y un entorno colorido y alegre; sonidos como cantar, hablar, parlotear, etc.

A los bebés les encanta que los toquen y los abracen. Además del contacto físico, afirma Biddulph, existen otras formas de recibir el afecto de las demás personas, y una de ellas, la más obvia, es la palabra. Esto no requiere de gran inversión de tiempo si se realiza amorosamente, dice Biddulph, 'y no de mala gana desde detrás de una tabla de planchar o de un periódico'.

Y al fin de cuentas, estos descubrimientos no aplican sólo para los pequeños, sino para el 'niño interior'. Ese niño necesita estímulo, ya sea a través de una conversación diaria, dando y recibiendo palabras de aliento, demostrando amor, de una u otra forma.

En el frenesí recordemos que lo más valioso, lo que al final cuenta, no depende de lo exterior, sino de las intenciones y acciones que ya están a nuestro alcance.
miércoles 2 de septiembre de 2009

Fuente de juventud

La semana pasada de casualidad me encontré con un amigo que tenía unos 15 años sin ver. Habíamos sido más o menos contemporáneos en la escuela (él iba unos 5 años adelante).

Inmediatamente lo reconocí y lo primero que le dije: '¡qué bárbaro, estás igualito!' Un tanto en tono de broma, le pregunté cuál era el 'secreto de su juventud'. Sin embargo, no me esperaba su respuesta... dijo: 'todo es mental'. Obviamente me interesó saber más, así que insistí: 'platícame'...

Me relató cómo es que conforme crecemos nos vamos creyendo más y más nuestro rol de 'adultos', haciendo de la vida una cosa 'seria'. Pero él no hablada de evitar las responsabilidades o el madurar emocionalmente, sino del tipo de 'adulto' que deja de ser libre, para convertirse presa del estrés.

Me platicaba cómo es que usualmente, en sociedad, estamos demasiado preocupados por qué dirán los demás, por quedar bien y olvidamos quedar bien con la persona más importante: uno mismo.

Resumió su 'secreto' al decirme más o menos lo siguiente: olvídate de estar compitiendo por tener más, sé libre de este y otro tipo de presiones sociales; busca tu felicidad y compártela con quien amas... un consejo muy sabio.

Esto va en línea con lo que aconseja la autora de Choosing Simplicity: Real People Finding Peace and Fulfillment in a Complex World, Linda Breen Pierce. Ella viajaba en el carril rápido de la vida, era una verdadera adicta al trabajo. Después de años de vivir para trabajar optó mejor por una vida 'simplicidad voluntaria'.

Su viaje la llevó a crear el Estudio de Simplicidad Pierce y a escribir el libro mencionado, Eligiendo la Simplicidad: Personas Reales Encontrando Paz y Plenitud en un Mundo Complejo.

Afirma la autora:

'Nadie debe escoger una simplicidad voluntaria acompañada por una pobreza involuntaria. Sin embargo, esta simplicidad si representa un llamado a vivir más ligeramente, con menos distracciones. Se trata de enfocarse en lo que realmente necesitamos y en lo que verdaderamente anhelamos, no sólo ligado a las posesiones materiales, sino al trabajo, las relaciones y el tiempo libre que realmente deseamos'.

Relata Linda que su viaje a una aldea en Senegal en 1968 tuvo un impacto profundo en su vida. 'Experimenté una comunidad que trabajaban duro, pero siempre entre risas y cantos. Estas personas eran pobres para el estándar occidental, sin agua corriente, electricidad u otras modernidades, pero demostraban un enorme gozo en sus vidas.'

'Tenían un sentido profundo del humor. Ahí entendí que la felicidad no depende de la riqueza material'. Fue entonces que Linda comenzó a cuestionar el sueño americano: un sueño de dinero, poder y estatus.

'En lo personal, había logrado consumar el sueño americano en mis treinta', afirma Linda. 'Mi esposo y yo vivíamos en Los Angeles, donde practicaba el derecho corporativo. Ganaba más de medio millón de dólares al año y disfrutaba todos los lujos, vacaciones y otras amenidades que mi salario me permitía. Era respetada en mi profesión. Pero después de diez años de practicar, comencé a cuestionarlo todo.'

'¿Qué tipo de contribución estaba haciendo a la sociedad?, ¿cómo me sentiría al retirarme y ver hacia atrás?' Después de mucha introspección, Linda concluyó que no deseaba pasar los siguientes 30 años de su vida ayudando a las personas a pelearse entre ellas.

Este despertar la llevó a simplificar su vida. Algunos de los consejos que Linda comparte son:

• Limite las posesiones materiales sólo a lo que necesita o aprecia.
• Dedíquese a un trabajo con significado por 30 horas a la semana o menos, con paga o no, con pocas horas de traslado cada día para llegar a su trabajo.
• Disfrute de relaciones de calidad con amigos y familiares.
• Participe en actividades de entretenimiento que sean alegres y placenteras.
• Mantenga una relación consciente con el dinero.
• Conéctese con su comunidad, aunque no necesariamente mediante las organizaciones formales.
• Practique el consumo sostenible.
• Incorpore prácticas de vida saludable, como hacer ejercicio, dormir y alimentarse.
• Concéntrese en su crecimiento y en su vida espiritual.
• Pase tiempo en la naturaleza con regularidad.
• Viva en un ambiente bello.
• Viva en armonía con sus valores.

Recuperamos nuestra juventud al vivir primero para ser feliz uno mismo y luego para hacer felices a los demás. Lo más curioso es que al hacerlo, como efecto colateral, es cuando más contribuimos a la armonía de nuestro entorno; el mayor servicio que podemos hacer a la sociedad es estar bien con uno mismo, porque al hacerlo te das cuenta que puedes hacer más por los demás.

El 'secreto' de la juventud es evitar el estrés continúo que viene de vivir una vida prestada. La fuente de juventud es una 'píldora' que se toma al regresar a la sencillez del ser, hacer y tener.

lunes 17 de agosto de 2009

Vivir cien años

¿Conoces a alguien de más de cien años de edad?

En el libro Cuerpos Sin Edad, Mentes sin Tiempo, Deepak Chopra relata que de acuerdo a una investigación efectuada en la época victoriana en el linaje de aristócratas británicos, no encontró en diez siglos a una sola persona que haya llegado a los cien años. Fue hasta 1966 que Lord Penrhyn alcanzó los 100 años de edad.

Actualmente, en casi todo país industrializado, de cada diez mil personas, una cruza la marca del centenario, pero, ¿es por casualidad?

Hay ciertas actitudes y valores que estas personas tan notables exhiben. Una de estas es su fuerte apego a la libertad y la independencia. "Durante toda la vida, los centenarios tienden a evitar las restricciones. Tradicionalmente la mayoría trabaja por cuenta propia; muy pocos, entre los límites de las empresas modernas. Ellos ponen un precio muy alto a la autonomía."

Adaptabilidad es otra de las características básicas de quien llega a una edad avanzada. "En determinada altura de la vida, todos ellos han sufrido pérdidas y reveses. Pero después de llorar la pérdida más grave esas personas siguieron adelante."

Otra de las características notables tiene que ver con el trabajo. "En general, estaban contentos con el trabajo, la familia y la religión, y tenían poco de que arrepentirse. Casi todos expresaban un fuerte deseo de vivir y un gran aprecio por las experiencias y los placeres simples de la vida", relata Albert Rosenfeld en el libro Prolongevity II.

Aunque los diversos estudios demuestran que hay centenarios de todos los tipos y las personalidades, quizá el factor común es la autosuficiencia; no se les encontraba en hogares para enfermos, por ejemplo.

Jewett concluye que la mayoría de los factores que apuntaban a la prolongada longevidad eran de tipo subjetivo; estaba relacionado con lo que estas personas pensaban de sí mismas. Algunas de las características psicológicas más importantes que exhibían:
  • Marcado interés por los hechos de la actualidad
  • Libres de ansiedades; no "preocupones"
  • Independencia al elegir la vocación
  • Disfrutar la vida y ver belleza donde otros ven lo opuesto
  • Moderación al comer pero disposición a experimentar (no seguían dietas)
  • Levantarse temprano (7 horas de sueño en promedio)
  • Uso de muy pocos medicamentos.

La correlación entre actitud y longevidad es cada vez más clara: vive más quien vive con una 'buena' actitud... la visión del mundo, las creencias, la mentalidad, nuestros paradigmas podrían ser el factor más importante para vivir sanos por más tiempo.

El tema de la relación entre salud interior y salud física es amplio y fascinante. Múltiples investigaciones confirman lo que sabemos de forma intuitiva: para vivir con un cuerpo sano hay que irse a la raíz: el mundo interior.
jueves 30 de julio de 2009

¿Qué es lo que realmente quiero?

Parece que muchas veces vamos por la vida tratando de minimizar los riesgos, de ahorrar para un día lluvioso, de prevenir, de protegernos de todos los males y olvidamos... vivir.

Aunque definitivamente es sano y necesario ser precavidos, muchas veces exageramos y olvidamos inyectar una dosis de espíritu aventurero.

En el libro "Becoming a Resonant Leader" de Harvard Business Press, los autores exponen el caso de James, un ejecutivo que parecía tenerlo todo.

James había logrado trabajos excelentes, hasta posicionarse como vicepresidente de tecnologías de información en una compañía mediana. Tenía además una relación amorosa con sus dos hijas y una excelente relación de pareja. Era devoto de su fe y contribuía parte de su tiempo a los proyectos de la iglesia. Pero no se sentía pleno; él sabía que algo andaba mal, ¿pero qué y por qué?

El problema, relatan, es que a James ya no le entusiasmaba su trabajo ni otros aspectos de su vida. Y cuando veía su futuro, más allá de algunos meses, sólo veía en blanco.

-¿Qué harías si te sacaras la lotería y ganaras $80 millones de dólares? -le preguntaron
-Manejar un camión y cruzar todo el país -fue se respuesta, que sonaba más a una ilusión de escape.
-¿Qué te haría sentir realmente pleno y que cumples tu propósito de vida? -le volvieron a preguntar.
-Enseñar a jóvenes con desventajas sociales que las computadoras pueden ser instrumentos para su libertad -respondió James.

¡Wow! Esto sí que es una intención clara. Y al expresarla, relatan los autores, la cara de James y su actitud cambiaron; fue como si una luz brillara intensamente. James comenzó a describir cuál podría ser su estrategia, los tipos de negociaciones que podría hacer con empresas y escuelas. En suma, su intención le inyectó un nuevo entusiasmo que hasta entonces se le había escapado.

* * *

La realidad es que todos tenemos este tipo de intenciones y momentos de gran claridad sobre lo que realmente queremos. Sin embargo, dichos sueños sufren un alto repentino con los pensamientos que les siguen:

1. ¿Cómo lo haré realidad? No veo la forma, la estrategia, los recursos...
2. Yo no soy la persona adecuada.
3. ¿Qué dirán los demás?
4. Necesito ganar de dinero... ésto no es seguro, es una aventura.
5. Etcétera...

Lo importante es recordar: si una idea, un proyecto, un sueño o intención realmente te emociona y observas que tu semblante se transforma, así como el de James, entonces tú eres la persona adecuada para iniciar o al menos, ser parte de ese sueño. Conforme se desarrolle el proyecto podrás decir si necesitas invitar a especialistas, que permita enfocarte siempre en tus fortalezas.

Uno de los errores consiste en abandonar el trabajo actual, fuente de sustento económico. Es preferible iniciar con pequeños pasos, en las horas libres o durante los fines de semana, hasta que la idea tome mayor forma y se consolide. Esto reduce considerablemente la presión psicológica: "¿y si fallo... de qué voy a vivir?" La mentalidad de todo o nada no es muy aconsejable.

Hagas o no hagas los demás hablarán de ti... preferible entonces hacer. Al mismo tiempo, busca aquellas personas sabias que te puedan brindar su consejo.

Una intención que te motiva y se lleva a la acción se convierte en un poderoso motor que te revitaliza. Comienza haciéndote la pregunta: ¿qué es lo que realmente quiero?
miércoles 15 de julio de 2009

Los cuatro monos

Los expertos en administración Gary Hamel y C. K. Prahalad relatan un experimento llevado a cabo con un grupo de monos. Cuentan que cuatro monos fueron puestos en un cuarto que tenía suspendido, al centro, un racimo de plátanos.

Hambriento, uno de los monos empezó a subir por una estructura para conseguir el preciado alimento, pero cuando estaba por alcanzar los bananos, los investigadores le lanzaron un chorro de agua fría. Chillando, se bajó y renunció a su intento de conseguir comida.

Los demás monos hicieron esfuerzos similares y cada uno fue bañado con agua fría. Después de varios intentos, finalmente se dieron por vencidos.

Entonces los investigadores sacaron del cuarto a uno de los monos y lo reemplazaron por otro. En el momento en que el recién llegado empezó a subir, los otros tres lo agarraron y lo bajaron. Después de haber intentado subir varias veces y de ser bajado por los otros, este finalmente se dio por vencido y no volvió a hacer el intento.

Los investigadores reemplazaron a los tres monos originales, uno por uno. Cada mono nuevo fue bajado por los otros antes que pudiera alcanzar su meta. Llegó el momento en que el lugar estaba lleno de monos nuevos, que no intentaban subir. Lo más curioso del experimento es que ninguno de estos había recibido una ducha de agua fría... sólo sabía que no debía intentarlo, pero no sabía por qué.

* * *

En el camino hacia nuestros objetivos nos encontramos con una serie de alertas, voces generalmente bien-intencionadas.

¿Qué o quiénes son estos 'monos'?

1. Personas que buscan protegernos
Aunque su consejo puede aportar gran sabiduría, también puede estar basado en el dolor de su propia experiencia 'No hagas, no vayas, no digas... porque te va a doler'.

Hay que recordar que vivimos en una realidad cambiante, por lo que el 'fracaso' de una persona sólo quiere decir que esta, en un momento específico, bajo circunstancias muy concretas, no tuvo éxito. Esa misma persona podría tener resultados muy distintos cambiando una sola variable de la ecuación.

Soluciones posibles:
  • Tomar lo bueno y entender que su consejo no está 'bien' ni está 'mal' sino que es una visión particular del mundo.
  • Buscar el consejo de quien ya tuvo éxito en lo mismo que tú deseas lograr y que puede guiarte a realizarlo.

2. El diálogo mental: uno mismo

Los 'monos' pueden ser los reproches que nos hacemos a nosotros mismos: 'ya fallaste muchas veces, toma el camino seguro, no vale la pena, qué dirán los demás', etc. Estos monos usualmente son más agresivos y duros en su crítica.

Soluciones posibles:
  • Relajarse. La perfección no es el objetivo, tampoco lo es tomar siempre las decisiones correctas. El miedo a equivocarse es una camisa de fuerza que paraliza y mata el espíritu creativo y emprendedor. Relájate y date permiso de fallar.
  • Transformar el diálogo pesimista a su opuesto usando preguntas. Por ejemplo: ¿de qué manera sí podría lograr mi objetivo?, ¿qué puedo aprender de esta situación?, ¿cómo puedo aprovechar al máximo esta oportunidad para servir a los demás, crear un negocio rentable y sentirme pleno?

Muchas veces sólo falta una palabra, un comentario, para desanimarnos, para disuadirnos de tomar acción. De igual manera, una sola palabra en el momento oportuno puede ser lo que impulsa a tomar una decisión clave.

Si en el fondo ya tienes claro lo que quieres, piensa qué voces estás escuchando: ¿la de los 'monos' o la voz de la mente conectada con el corazón?